' Ella recordaba verse fea y que él la viera guapa. No lo entendía, pero para él, un día de resaca y sin pintar, era tan bonita como la noche anterior, toda arreglada y deslumbrante. Decían que se casarían, y ella llegó a decirle que sí. Porque le quería. Él prefería discutir con ella que hacer el amor con otra. Él siempre le decía a los demás: sí, es ella, no hay otra, podía haberla escogido más guapa, pero no mejor. A ella le gustaba eso. Era una mínima parte de todo lo que te gustaba de él '
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