Parecía imposible. Demasiado improbable. Una locura sólo pensar que podía ocurrir. Perfectamente inimaginable. El hombre no iba a conseguir volar, y mucho menos, llegar a pisar la luna. Cómo iba a poder ser eso de hablar sin necesidad de vernos a la cara. Qué tipo de locura era decir que la mujer podía valerse por ella misma, cuidar de sus hijos sin un marido y trabajar a la misma vez. Qué poca cordura era atreverse a decir que España ganaría una Eurocopa y mucho menos un mundial de fútbol. Cuán improbable era poder ser alguna vez más rápidos que el sonido y ver lo que está pasando en la otra esquina del mundo. Haber quien era el loco qué se atrevía a pensar que iba a ser posible que los príncipes no se casaran sólo con princesas.
Todo está lleno de dudas, desconfianzas, imposibilidades y improbabilidades, ¿cómo iba yo a confiar en que esto pasaría?
No hay comentarios:
Publicar un comentario